Si habéis estado en el museo Heineken de Amsterdam quizás os sonará el nombre de WOBO.

Se cuenta que en 1960 Alfred Heineken, propietario de la cervecera que fundó su abuelo Gerard Adriaan Heineken, hacía una gira mundial por sus fábricas visitó la isla de Curaçao, en lo que entonces eran las Antillas Holandesas.

Fotografía WOBO, WOrld BOttle
WOBO, WOrld BOttle

Quedó impactado por la cantidad de botellas tiradas por todas partes, muchas de ellas de su marca. Y también por la condición de las viviendas locales, construidos en gran medida a partir de los desechos de la sociedad de consumo ante la falta de materiales de construcción.

Comenzó a pensar en una solución para la irresponsable práctica de exportar a países que no tenían la infraestructura para gestionar los desechos producidos por los productos importados.

En Holanda, país originario de la Heineken, en aquellas épocas ya había un sistema de retorno de botellas para reutilizarlas y cada botella se rellenaba 30 veces durante su vida útil. En Curaçao y en tantos otros lugares, aún no. Esto significa que cada botella era utilizada sólo una vez antes de convertirse en un residuo.

Ligando ambos problemas pidió al arquitecto holandés N. John Habraken, director de la Foundation for Architects’ Research (SAR), que diseñara una botella de vidrio que pudiera tener un uso secundario como ladrillo.

Después de varios intentos fallidos por costosos y difíciles de producir, o por consideraciones de marketing que hoy consideraríamos políticamente incorrectas, finalmente se patentó mundialmente el diseño conocido como Heineken WOBO (WOBO de WOrld BOttle) o Habraken WOBO según donde se consulte.

Fotografía prototipo madera WOBO

Un primer prototipo en madera del proyecto WOBO, con un sistema vertical de encaje, tenía mala solución para las esquinas. El departamento de marketing consideró que era un diseño ‘afeminado’, carente de las ‘apropiadas’ connotaciones de masculinidad y robustez.

El WOBO es una botella de vidrio del color verde característico de Heineken con dos lados planos con relieve para adherir el cemento o mortero. Combina la fortaleza de las botellas cilíndricas y cuadradas con la funcionalidad de un ladrillo. Más gruesa y resistente que una botella normal para poderlas apilar. Conserva el cuello después de descartar prototipos en que éste se había suprimido para hacer los lados planos. El diseño cóncavo del fondo permitía que el cuello de una botella se ajustara a la base de la siguiente. Para crear las esquinas y aberturas sin tener que modificar las botellas se alternaban el sentido de las hiladas y se diseñaron en dos medidas: una versión de 500mm y una de medio brik de 350mm.

Fotografías de botellas WOBO dispuestas como ladrillos

Habraken incluso sugirió el envío de las botellas en palets especiales de plástico que podrían reutilizarse como techos. Y con las instrucciones para construir una vivienda en la etiqueta.

En 1963, la Royal Glass Works de Leerdam produjo una prueba de 50.000 botellas de cada medida. Para hacerse una idea, por una construcción de 3 por 3 metros se podía necesitar unas mil botellas de 350 mm.

El original planteamiento no tuvo el éxito esperado debido a impedimentos más allá del diseño funcional. El propio departamento de marketing de la cervecera veía con preocupación las posibles consecuencias del derrumbe de alguna vivienda que utilizara las WOBO, así como por relacionar la marca principal del grupo con la pobreza.

Fotografía construcción con botellas WOBO en Noordwijk

Sólo se construyeron dos estructuras: una pequeña caseta y un cobertizo situados en la finca del propio Heineken en Noordwijk, cerca de Amsterdam. Y que fueron desmanteladas antes de la muerte de Alfred Heineken. Actualmente sólo queda un muro en el museo Heineken de Amsterdam.

Años después, en 1975, el WOBO tuvo una nueva oportunidad con la publicación de «Garbage Housing» de Martin Pawley, crítico y profesor británico de arquitectura y diseño. Pawley difundía ideas sobre el reciclaje de residuos y había destacado la caseta WOBO del jardín de Heineken en la portada de su libro.

Fotografía portada e interior libro Garbage Housing de Martin Pawley

Entonces Habraken envió el libro a Heineken y le escribió: «La iniciativa WOBO hace diez años es ampliamente vista como la primera iniciativa industrial para desarrollar envases reciclables». A la que Heineken respondió afirmando una vez más su apoyo al proyecto y buscando una utilidad a las 60.000 botellas WOBO que reposaban en un almacén de la fábrica.

El equipo SAR con la colaboración de otras industrias intentó construir un edificio con los ladrillos WOBO en la Universidad Técnica de Eindhoven, que sirviera como oficinas del SAR. Capotas Volkswagen por los techos, barriles de petróleo para los pilares, el apoyo de Philips Electronics. Desgraciadamente el edificio no se realizó nunca cuando Heineken intentó que la universidad sufragase parte del coste. El órgano de gobierno de TI Eindhoven y Alfred Heineken no lograron llegar a un acuerdo.

Fotografía panel museo Heineken y objetos promocionales WOBO

Uno de los pocos lugares donde se reivindica el WOBO hoy en día es en el museo Heineken y en objetos promocionales de la marca. Toda una pirueta del mismo marketing impidió su viabilidad en su momento.

Fuentes consultadas:

https://heinekencollection.com/en/stories/the-story-behind-the-wobo

https://unhoused.livejournal.com/4687.html

https://docplayer.es/76903536-Arquitectos-sin-recursos.html

Garbage Housing, Martin Pawley Halsted Press, 1975

Design for Society By Nigel Whiteley, Reaktion Books, 1998.

Smart Design. The products of lateral thinking. Clive Grinyer. // Packaging Prototypes 3: Thinking Green. By Edward Denison, Guang Yu Ren Rotovision 2001.

Housing for the millions: John Habraken and the SAR (1960-2000)